El Gobierno brasileño dialogó este martes con representantes del sector privado de Brasil y EE.UU. para buscar una salida conjunta a la crisis desatada por las duras sanciones impuestas por la Administración de Donald Trump. El encuentro se llevó a cabo en la sede de la Federación de las Industrias del Estado de São Paulo (FIESP), la patronal más influyente del país, y reunió a autoridades y líderes empresariales de ambos países en medio de graves tensiones diplomáticas y comerciales.
El canciller brasileño, Mauro Vieira, pidió a los empresarios, entre los que estaban representantes de Boeing, Amazon Web Services (AWS) y Salesforce, que «sensibilicen» al Gobierno de Trump sobre los perjuicios que acarrean para todos los aranceles adicionales del 50 % impuestos a buena parte de las importaciones brasileñas.

«Es de fundamental importancia que las empresas brasileñas hagan llegar a sus socios estadounidenses la gravedad de la situación y la necesidad de buscar sensibilizar al Gobierno de ese país», afirmó Vieira en su discurso. En la misma línea, el vicepresidente y ministro de Industria y Comercio, Geraldo Alckmin, quien se encuentra de viaje en México en búsqueda de nuevas oportunidades de inversión, indicó en un vídeo grabado que el mejor camino para llegar a un acuerdo y superar las adversidades es «mantener el diálogo». «Y el sector privado es una pieza central en ese proceso», expresó.
Los aranceles de EE.UU. a Brasil
Los aranceles del 50 % sobre buena parte de los productos brasileños están en vigor desde el pasado 6 de agosto y responden a motivos principalmente políticos. Trump sancionó a Brasil, la mayor economía de América Latina, en represalia por una supuesta «caza de brujas» contra el expresidente brasileño Jair Bolsonaro, quien será juzgado a partir del 2 de septiembre en la Corte Suprema por intento de golpe de Estado.
Brasil ha intentado, sin éxito, negociar las tarifas, pero la Casa Blanca se ha mostrado inflexible, condicionando la eliminación del arancel al fin del proceso penal que puede llevar a Bolsonaro a prisión. A pesar de esto, «nuestro empeño es negociar, negociar y negociar», garantizó la secretaria brasileña de Comercio Exterior, Tatiana Prazeres, quien participó a distancia.
Los empresarios confían en superar la «coyuntura»
Asimismo, Susan Segal, CEO del Consejo de las Américas (COA), una organización empresarial de EE.UU. que promueve el libre comercio, destacó la importancia de «fortalecer el diálogo», ya que Brasil representa una «gran oportunidad para los inversores globales». Por su parte, el presidente de la FIESP, Josué Gomes, se mostró convencido de que, a pesar de las «turbulencias», si todos logran separar el aspecto político del económico, «rápidamente» se llegará a un acuerdo. Citó los minerales críticos como ejemplo de un sector en el que Brasil y EE.UU. pueden profundizar sus lazos.
El presidente de Boeing para Latinoamérica, Landon Loomis, también enfatizó la importancia estratégica de Brasil, donde la empresa tiene presencia desde hace casi un siglo y ha invertido «fuerte» para aumentar su presencia. La alianza con Brasil es clave para el objetivo de la compañía de reducir emisiones, ya que «es el segundo mayor productor mundial de biocombustibles».
Del lado brasileño, Gilberto Tomazoni, CEO de JBS, la mayor procesadora mundial de proteína animal, subrayó la relevancia del mercado estadounidense para su negocio y abogó por la «acción institucional» para resolver esta crisis «coyuntural». Adicionalmente, mencionó que si los aranceles se mantienen, EE.UU. destinará parte de sus exportaciones de carne al mercado interno, lo que abrirá espacio para las cárnicas brasileñas en otros lugares.
«Somos muchos los que apoyamos esta relación bilateral. Son 200 años de relaciones diplomáticas y, sin duda, todos somos muy optimistas de que esta relación puede superar muchas tormentas», afirmó Jennifer Prescott, directora de Comercio Internacional, Impuestos y Políticas Públicas para América Latina de Amazon Web Services.






