El vicepresidente del Gobierno de Canarias, Manuel Domínguez, y la consejera de Hacienda, Matilde Asián, han informado este lunes sobre los detalles de una emisión por parte de la comunidad autónoma de 100 millones de euros de deuda pública, apta para materializar dotaciones de la Reserva de Inversiones (RIC).
Objetivos de la emisión
Las Palmas de Gran Canaria.- La comunidad de Canarias vuelve a emitir este año deuda pública apta para materializar dotaciones a su RIC, concretamente bonos a cinco años al 0,2 % de interés bruto anual por un valor de 100 millones de euros, con la intención de ayudar a invertir al pequeño ahorrador. Esta nueva emisión sigue a la promovida en 2024, de 150 millones de euros, que fue «bien aceptada», según han subrayado tanto Domínguez como Asián.
Importancia del beneficio fiscal
Domínguez ha destacado que esta emisión de deuda pública representa una «vía de financiación con alta rentabilidad» para el Gobierno canario, y también se busca «ayudar a la diversificación económica» y «apoyar al sector para que pueda invertir». En este contexto, ha mencionado que hay cantidades de la RIC remansada, estabilizadas en 2.000 millones de euros.
Materialización y suscripciones
«Necesitamos ayudar a que haya inversión. La RIC se puede materializar en diversas inversiones y también en la deuda pública, razón por la que emitimos esta deuda vinculada a un beneficio fiscal importante», ha afirmado Domínguez. La responsable de Hacienda ha recordado que esta legislatura se ha vuelto a emitir riesgo tras varios años de inactividad y se pretende dar continuidad a esta iniciativa, considerándola necesaria para una adecuada planificación fiscal.
El periodo de suscripción de estos bonos será del 13 al 19 de noviembre y la emisión y el desembolso se producirán el 4 de diciembre. Por lo tanto, la fecha del pago del primer cupón será el 4 de diciembre de 2026.
Condiciones para los inversores
Esta emisión es una oferta pública de suscripción, por lo que podrán acudir a ella todas las personas físicas o entidades que hayan dotado la RIC en 2022, 2023, 2024 y este año. Aquellos que no la hayan dotado también podrán adquirirla, aunque la rentabilidad es baja, generalmente se acude cuando existen compensaciones financieras o fiscales.
Asián ha insistido en que esta emisión va destinada al pequeño inversor que tiene necesidad de ahorrar y desea invertir hasta el 50 % de su dotación.
Prorrateo y protección del inversor
A diferencia de etapas anteriores, donde «el primero en llegar era el primero en recibir bonos, lo que produjo un acaparamiento», en 2024 se emitieron 150 millones de euros, pero se recibieron peticiones por valor de 582 millones, lo que llevó a un prorrateo. Este año, el mínimo para participar será de 80.000 euros.
Si se dispone de más fondos, dentro de los 100 millones, se volverán a repartir y así sucesivamente, con el objetivo de «proteger al pequeño inversor y ser equitativos en el reparto», evitando que se privilegie a aquellos que lleguen primero con incentivos significativos.
Perspectivas futuras de la RIC
Según Domínguez, «la RIC no está perdiendo atractivo», a pesar de reconocer que en los últimos años sus materializaciones han sido «inversiones poco productivas, especialmente en inmovilizado». Se ha trabajado intensamente para «abrir ese abanico», buscando que parte de los recursos se dirijan hacia la vivienda pública y privada, lo que ha sido significativo en la reciente modificación de las normativas relacionadas.
Para Domínguez, la estabilización de la dotación de la RIC puede deberse, en parte, a la disminución de «la existencia de ese inmovilizado, de ese inmueble en el mercado» en los últimos años.




