La situación de los jóvenes que buscan vivienda en alquiler sigue siendo preocupante en España. A medida que los alquileres continúan aumentando, el Ministerio de Juventud e Infancia, junto con el Instituto de la Juventud (Injuve), ha lanzado la ‘Guía de los derechos de las inquilinas’, que ofrece herramientas cruciales para ayudar a los jóvenes a enfrentar posibles abusos y conocer sus derechos.
Algunas de las recomendaciones
Una de las primeras sugerencias es alquilar directamente a un particular, lo que puede ayudar a ahorrar en trámites y costes. Además, se enfatiza la importancia de optar por contratos de larga duración, que son los únicos que incluyen cláusulas de protección para los inquilinos y que evitan sorpresas como subidas inesperadas de alquiler.
Si la opción elegida es alquilar a través de una inmobiliaria, es vital saber que el ‘mes de agencia’ debe ser cubierto por el propietario, quien debe hacerse cargo de cualquier gasto adicional asociado al alquiler, al ser él quien contrata los servicios de la agencia.
En caso de aceptar el pago de estos gastos, es recomendable conservar pruebas, como capturas de pantalla de conversaciones o grabaciones en el móvil, para poder reclamarlos posteriormente.
Cuidado con el uso del WhatsApp
Los inquilinos deben evitar enviar documentos sensibles a través de aplicaciones como WhatsApp. En su lugar, conviene solicitar un correo electrónico profesional para confirmar las identidades de quienes están en contacto. A la hora de mudarse, es aconsejable grabar o fotografiar el estado del piso y notificar cualquier problema por escrito en un plazo no mayor a 30 días.
A pesar de que pueda parecer que el contrato es solo por un año, la ley establece que los alquileres se renuevan automáticamente por períodos de 5 a 7 años. Si el propietario no comunica la finalización del alquiler con cuatro meses de antelación a la finalización del contrato, este se prorroga tres años más, especialmente en zonas de alta demanda.
Si el propietario desea ocupar la vivienda para sí mismo o para un familiar, debe notificarlo con dos meses de anticipación y justificar la necesidad. Si el propietario decide volver a alquilar la vivienda en los tres meses siguientes a la finalización del contrato, se puede recuperar el alquiler y recibir una indemnización.
Además, el alquiler puede ser ajustado por mejoras después de cinco años, aunque no se puede incrementar más del 20%. En cuanto a las obras, el inquilino es responsable de los daños por desgaste, mientras que el propietario debe cubrir las reparaciones por averías que no sean consecuencia del mal uso.
Los inquilinos no están obligados a pagar un ‘seguro de impago’; si lo fuerzan a hacerlo, tiene la opción de demandar para recuperar el dinero.
Fianzas
La ley establece que la fianza no debe superar un mes de alquiler, aunque el propietario puede exigir hasta dos meses. Este depósito solo puede ser utilizado para reparar daños ocasionados por mal uso por parte del inquilino. Para finalizar el contrato, el inquilino puede hacerlo después de seis meses, siempre que avise con 30 o 60 días de antelación, sin que ello genere mayores costos.
Es importante aclarar que cualquier desahucio debe ser ordenado por un juez. Además, las reclamaciones judiciales por abusos, hasta un valor de 2.000 euros, son gratuitas y no requieren de abogado, lo que facilita el acceso a la justicia para los inquilinos.
La guía también proporciona modelos de reclamación y pautas para acceder a vivienda pública y ayudas al alquiler de las distintas comunidades autónomas.
Rego: «Son herramientas al servicio de los derechos de los jóvenes»
La ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego, ha destacado que la guía surge de una necesidad social y de un compromiso político por ofrecer recursos tangibles a la juventud para que conozcan y defiendan sus derechos. Margarita Guerrero, directora general de Injuve, ha alertado sobre la confusión, desinformación y vulnerabilidades que enfrentan los jóvenes al acceder al alquiler, lo que contribuye a su desprotección legal.
Salarios medios de 1.048, alquiler 1.072
La realidad económica es alarmante: un joven en España tendría que destinar la totalidad de su salario para cubrir el alquiler de una vivienda independiente, y ni siquiera lo lograría. Según el Observatorio de Emancipación del Consejo de la Juventud, el salario medio se sitúa en 1.048 euros, mientras que el alquiler promedio asciende a 1.072 euros, la cifra más alta registrada, lo que deja a los jóvenes con un déficit de 24 euros, sin contar los costos extras de suministros y alimentación.
Ante este panorama, solo el 14,8% de los jóvenes se ha independizado, la cifra más baja desde 2006, pese al aumento de salarios en los últimos años, mientras que la subida de los alquileres continúa siendo una carga pesada.






