El Gobierno de Cuba estima en 7.556 millones de dólares (6.393 millones de euros) la factura en un año de las sanciones económicas, financieras y comerciales de EE.UU. a La Habana. El canciller cubano, Bruno Rodríguez, fue el encargado de anunciar esta cifra al presentar el informe anual del costo del bloqueo entre marzo de 2024 y febrero de 2025. Este documento será adjuntado a la resolución anual que presenta La Habana ante Naciones Unidas para pedir el fin de las sanciones.
Rodríguez expresó: «El bloqueo genera un daño humanitario extraordinario. No es posible expresar en cifras el daño emocional que genera», afirmación que realizó durante una conferencia de prensa ante medios internacionales.
Cuba dice que regreso de Trump a la Presidencia de EE.UU. ha aumentado un 40 % el impacto del bloqueo
El canciller indicó que el reciente endurecimiento de las sanciones estadounidenses, debido a la llegada de la segunda administración del presidente republicano Donald Trump, ha hecho que la factura total del bloqueo repunte un 40 % comparado con el periodo previo. Además, destacó el impacto de la inclusión de Cuba en la lista de países patrocinadores del terrorismo del Departamento de Estado de EE.UU., que tiene importantes consecuencias para las transacciones internacionales.
El canciller argumentó que el lastre económico de las sanciones es una «realidad innegable» de «carácter genocida» que genera «sufrimiento», con el objetivo final de lograr un «cambio de régimen» en la isla. Sin embargo, Rodríguez añadió que este régimen de sanciones, que se ha ido ampliando a lo largo de las últimas siete décadas, «no logrará jamás el objetivo de poner de rodillas» al pueblo cubano.
El bloqueo es el principal obstáculo a la recuperación de la economía cubana
Rodríguez destacó: «El bloqueo es el principal obstáculo a la recuperación de la economía cubana, a su crecimiento y al desarrollo económico». Sin embargo, esta afirmación es debatida por expertos y economistas, quienes también apuntan a causas internas. Desde hace más de cinco años, Cuba enfrenta una grave crisis que ha contraído un 11 % su producto interno bruto (PIB) y ha diezmado el poder adquisitivo nacional. Esto se ha dado, además, en el contexto de cortes eléctricos generalizados y escasez de productos básicos como alimentos, medicinas y combustible.
Las sanciones, juntamente con las consecuencias de la pandemia de la COVID-19 y los errores en el diseño e implementación de políticas monetarias y económicas internas, han evidenciado problemas estructurales de la economía cubana, que no ha logrado sustentar su crecimiento en las últimas décadas.





