El gobernador del Banco de España, José Luis Escrivá, pronunció una conferencia en el Colegio de Economistas, donde expuso preocupaciones sobre el déficit de vivienda en el país. Según sus cálculos, solo en 2023 se generará un déficit de más de 100.000 viviendas, que se sumará a la falta de 400.000 inmuebles acumulados entre 2022 y 2024. Este desfase podría convertirse en un «cuello de botella» para el mercado laboral.
En un acto organizado por el Consejo General de Economistas (CGE), Escrivá subrayó que la vivienda representa uno de los grandes retos de la economía española, haciendo un llamado a la «movilización» de todas las administraciones. «Si no se ataja, el problema puede ir a peor», advirtió.
El gobernador insistió en que el problema radica en la falta de oferta, lo que ha resultado en un «aumento fuerte de los precios». Por ello, consideró esencial «activar todas las palancas» posibles para que esto no repercuta negativamente en el mercado laboral.
Otro reto: reducir la tasa de paro
Escrivá identificó otro desafío importante: la «relativamente alta» tasa de desempleo que persiste a pesar del fuerte crecimiento de empleo en los últimos años. Señaló que las «políticas activas de empleo no están funcionando» lo suficiente para recualificar a los desempleados.
El gobernador advirtió sobre la «falta de calidad» en los servicios de empleo autonómicos y la falta de coordinación entre administraciones, lo que se traduce en un «cierto fracaso» de las políticas activas. No obstante, valoró que la migración ha compensado este efecto, evitando cuellos de botella en el mercado laboral.
Además, resaltó la necesidad de avanzar hacia una mayor credibilidad de las finanzas públicas, puntualizando que actualmente hay una «falta de detalle y concreción» en muchas medidas a medio plazo por las «resistencias» a incorporar estas proyecciones en los cuadros macroeconómicos.
Diferencial de crecimiento en «máximos históricos»
El diferencial de crecimiento entre España y la Eurozona se encuentra actualmente «en máximos históricos», sin que hasta el momento se haya producido «ningún desequilibrio» de precios o exceso de demanda interna que pueda mermar la competitividad, tal como sucedió en la primera década del siglo, apuntó Escrivá.
Este diferencial se debe a varios factores, como la mayor demanda de servicios, especialmente en el sector turístico, tras la pandemia, la capacidad de España para prestar servicios de forma remota, la reducción del precio de la energía y la disminución de cuellos de botella en el mercado laboral gracias a la migración.
Las previsiones económicas del Banco de España, presentadas la semana pasada, anticipan una «cierta desaceleración» del crecimiento económico hacia niveles más alineados con el crecimiento potencial. Escrivá no espera que estas previsiones se vean afectadas por la revisión de los datos de PIB realizada por el INE.






