El éxito mundial de los muñecos Labubu ha catapultado a la compañía que los produce y comercializa, Pop Mart, al trono de jugueteras más valiosas del planeta. Esta situación confirma a China como líder indiscutible de ese sector y otorga al país asiático una victoria en materia de exportación cultural.
Gracias al ‘fenómeno Labubu’, las acciones de Pop Mart se han disparado más de un 250 % este año, y su capitalización de mercado se ha situado cerca de los 55.000 millones de dólares, superando conjuntamente a la japonesa Bandai Namco (24.000 millones) y a las estadounidenses Hasbro (11.000 millones) y Mattel (5.700 millones).
Los productos de Pop Mart, empresa fundada en Pekín, incluyen figuras de diseño, artículos coleccionables y juguetes, así como colaboraciones entre creadores y grandes marcas que generan un fervor significativo entre coleccionistas y franquicias con cada nuevo lanzamiento.

Entre sus productos más destacados se encuentra Labubu, un travieso monstruo de orejas puntiagudas y sonrisa diabólica, inspirado en la mitología nórdica. Diseñado en 2015 por el artista hongkonés Lung Ka-sing, Pop Mart identificó su potencial y lo agregó a su línea de productos, lanzando las primeras figuras coleccionables en 2019.
La popularidad de Labubu ha despegado en todo el mundo en los últimos meses, convirtiéndolo en un objeto de colección y tendencia en redes sociales. Esto se debe, en parte, a la particular estrategia de mercadotecnia de la empresa, que consiste en lanzar ediciones limitadas de estos juguetes, convirtiéndolos en codiciados objetos de deseo.

Lam Sisi, una mujer de 38 años, explica que los coleccionables de Pop Mart le proporcionan un “valor de consuelo emocional”, y lamenta que algunas personas los acaparen para revenderlos a altos precios: “Es un daño sentimental”. Ella acaba de pagar 588 yuanes (82 dólares, 72 euros) por una caja de seis muñecos de la tercera serie de Labubu.
Obligados a reinventarse
“Durante años, las marcas chinas han buscado globalizarse exportando herencia (cultural) e historias. Pero Labubu ha roto ese guion. No trata de explicar China, solo ser adorable. Están contando una historia de éxito sobre China sin mencionar siquiera a China”, explicó Chris Pereira, fundador de la consultora iMpact.
Asimismo, la prensa local ha calificado a la juguetera como un importante “exportador de poder blando (‘soft power’)” para China, país que durante muchos años figuró en las mentes occidentales como un productor de bienes a bajo coste, pero que ha logrado éxitos recientes en materia de exportación cultural, como el videojuego ‘Black Myth: Wukong’ (2024).

El éxito de Labubu no provoca “un orgullo especial” en Lam, pero sí cree que es una buena forma de que “más marcas chinas de calidad lleguen a más gente y tengan buena acogida”. Ahora, el sector juguetero chino, el mayor del mundo en términos de producción y exportación, con casi 40.000 millones de dólares vendidos al extranjero en 2024, quiere reinventarse. Labubu marca el camino: ya no solo vale con vender productos ‘anónimos’, el objetivo ahora es desarrollar marcas reconocidas a nivel global.
Parte de esta transformación se debe también a los aranceles, que han complicado la estrategia de fabricantes que suministraban a grandes marcas de países como Estados Unidos, que es destino de casi un cuarto de las exportaciones chinas de juguetes. El sector estuvo exento de tasas durante el primer mandato de Donald Trump, pero actualmente afronta un 30 % durante la tregua comercial.
Coleccionables e IA, la apuesta
“Desde las cajas sorpresa hasta las piezas de construcción, de muñecos a peluches, las marcas populares se han convertido en una importante fuerza para el desarrollo del sector”, indicó este verano la agencia oficial de noticias Xinhua, que destacó cifras de la patronal juguetera: casi 6.500 millones de dólares vendidos en juguetes “de moda y coleccionables” a lo largo de 2024 en China.
El auge de la inteligencia artificial (IA), de la cual China es uno de los grandes exponentes, también jugará un papel clave en este desarrollo: los juguetes con estas funciones generarán un mercado global superior a los 35.000 millones de dólares hacia 2030. En China ya comienzan a verse algunos juguetes que se hacen virales, como un girasol que habla con los niños, crea historias para ellos o responde a sus preguntas.
Por lo pronto, a Labubu ya le ha salido una ‘némesis’: en los últimos meses, otra serie de muñecos llamada Wakuku, comercializados por la popular cadena minorista Miniso, se hizo viral en China, aunque parece que por el momento no ha logrado alcanzar su fama en el plano internacional.
Al rebufo de Pop Mart, ha surgido lo que el portal PandaYoo califica como una “revolución en el sector juguetero” en China, con marcas incipientes como Top Toy, filial de Miniso, que buscan convertirse en la próxima gran historia de éxito.






