El sector avícola de puesta ha enriquecido las naves en las que están alojando gallinas camperas y ecológicas confinadas, como medida de prevención al impacto de la gripe aviar. Este esfuerzo está enfocado en simular un ambiente lo más natural y parecido posible a sus rutinas al aire libre.
Fuentes sectoriales han informado que, dadas las circunstancias actuales, se han «enriquecido ambientalmente» las naves con elementos como alpacas de paja y piedras de calcio, permitiendo que las aves puedan picotear y tener un comportamiento natural.
Además, estas naves están diseñadas para ser el entorno «óptimo» para las gallinas, con control de luz, humedad y temperatura «ideal para que ninguno de sus biorritmos se vean alterados».
Por otro lado, importantes productores de huevo han señalado que, durante este tiempo de confinamiento, no han aumentado las necesidades de pienso de las gallinas, dado que este alimento constituye su base de alimentación, independientemente de que estén al aire libre o no. De hecho, lo que picotean de forma natural en los exteriores «no incide en el consumo; es más un comportamiento natural de las gallinas y forma parte de su ‘curiosidad’ hacia el entorno».
Refuerzo de las medidas de bioseguridad
Más allá del confinamiento en las naves, las empresas del sector han reforzado las medidas de bioseguridad, muchas de ellas ya existentes con anterioridad. Esto implica que no puede acceder personal externo a las explotaciones y se han revisado todos los arcos de desinfección específicos para carrocería. También se han instalado plediluvios en la totalidad de los accesos, y se han implementado cambios de vestuario y aseo para la salida al exterior de todas las personas trabajadoras.
Asimismo, los veterinarios encargados de estas granjas han incrementado sus protocolos, conscientes de su «importancia crucial» en este contexto.
Recomendaciones de la Comisión Europea
En un informe de 2023 de la Dirección General de Salud y Seguridad Alimentaria, la Comisión Europea asegura que un cambio «tan repentino» en las condiciones de cría «puede provocar una alteración potencial del comportamiento de las gallinas». Esto «puede aumentar el riesgo de picoteo de plumas o picoteo lesivo».
Por todo ello, la Comisión recomienda que los gallineros estén equipados con verandas (porches cubiertos), ya que «pueden reducir el impacto del confinamiento en el comportamiento de las gallinas». Una veranda proporciona «luz natural, aire fresco, espacio adicional enriquecido con cama y, especialmente cuando las paredes son de malla metálica, reduce el riesgo de contacto con aves silvestres y depredadores».






