Washington, 7 de septiembre de 2025. El Tribunal Supremo de EE.UU. aceptó este martes revisar de manera rápida la legalidad de la mayor parte de los aranceles impuestos por el Gobierno de Donald Trump desde su retorno al poder en enero de este año. Esta causa, que el propio mandatario considera vital, es esencial para poder mantener en vigor su guerra comercial y avanzar con su programa económico.
El máximo tribunal estadounidense anunció que escuchará las argumentaciones de las partes a principios de noviembre, después de que el Ejecutivo Federal elevase el caso ante el Supremo tras la determinación de un tribunal de apelaciones, que el 29 de agosto consideró que Trump había excedido su autoridad al emplear una ley de emergencia para imponer los aranceles.
La decisión de la corte, que cuenta con una mayoría conservadora de 6 a 3 magistrados, señala la intención de resolver rápidamente un caso que tiene profundas implicaciones para el comercio mundial y para la salud presupuestaria y fiscal de EE.UU.
Estudio de la legalidad de los aranceles de Trump
La corte de apelaciones del Circuito Federal estimó en agosto que Trump no tenía derecho a imponer los llamados “aranceles recíprocos”, que oscilan entre un 34 % para China y un 10 % como base. También se cuestionó un gravamen del 25 % aplicado a ciertos productos provenientes de Canadá, China y México, bajo la justificación de esfuerzos insuficientes para frenar la entrada de fentanilo en EE.UU.

Este fallo reafirmaba una decisión previa del Tribunal Internacional de Comercio, que, tras la denuncia de dos importadores estadounidenses afectados por los impuestos aduaneros, dictaminó en mayo que no existía una emergencia nacional que justificara el uso de la norma presentada por el Gobierno de Trump para imponer dichos gravámenes.
Podrían reembolsar fondos a los países
La Administración del republicano ha basado su ambicioso proyecto de reforma presupuestaria y fiscal en el dinero que Washington ha recaudado a través de las aduanas por importaciones. Este proyecto incluye enormes recortes de impuestos que fueron aprobados por el Congreso en julio.
Una derrota para el Gobierno de Trump implicaría la cancelación de gran parte de los aranceles impuestos, lo que obligaría a reembolsar esos fondos a los países gravados, sumando decenas de miles de millones de dólares mensuales. Esto también podría poner en entredicho la sostenibilidad presupuestaria de EE.UU.

En contraste, una victoria del Gobierno de Trump podría reforzar el poder presidencial del magnate neoyorquino y fomentar el uso de esa ley de emergencia para presionar aún más a otros socios comerciales.





