La ministra japonesa de Finanzas, Satsuki Katayama, expresó su preocupación por las fluctuaciones cambiarias “extremadamente unilaterales y rápidas” que ha experimentado el yen, que recientemente tocó un mínimo histórico con respecto al euro.
En una rueda de prensa, Katayama declaró que “el Gobierno está vigilando con especial atención las fluctuaciones excesivas y los movimientos desordenados del mercado, incluidos los impulsados por los especuladores”, según reporta la agencia de noticias Kyodo.
Durante las negociaciones bursátiles en Nueva York el lunes, el yen cayó hasta las 180 unidades por euro, su nivel más bajo desde la introducción de la moneda comunitaria en 1999, y durante la sesión en Tokio se movía en la franja alta de las 179 unidades.
La moneda japonesa continuó devaluándose frente al dólar estadounidense, siendo intercambiada hoy en la franja baja de las 155 unidades, un mínimo en nueve meses.
Katayama afirmó que es fundamental que las divisas se muevan de manera estable, reflejando los fundamentos económicos. Este tipo de comentarios se han escuchado en ocasiones anteriores antes de que las autoridades financieras de Japón intervinieran en el mercado de divisas para evitar movimientos bruscos en el yen.
Japón analiza paquete de estímulos fiscales
La venta de yenes ha aumentado en medio de la preocupación sobre la salud fiscal de Japón, donde el nuevo Gobierno está preparando un paquete de estímulo para combatir la persistente inflación y el estancamiento de los salarios reales.
<p“Mientras monitorizamos constantemente el mercado, analizamos diariamente la calidad y la magnitud del paquete de medidas para garantizar la estabilidad sin dañar significativamente la credibilidad del yen ni de los bonos del Gobierno”, añadió Katayama, basándose en declaraciones recogidas por el diario Nikkei.
Aún se espera que el Ejecutivo nipón anuncie el volumen del paquete de estímulos, que, según menciona dicho medio, rondará los 17.000 millones de yenes (aproximadamente 94,5 millones de euros).
La angustia en torno a la salud fiscal nipona ha llevado a que las tasas de interés a largo plazo alcancen el 1,75 %, su nivel más alto en aproximadamente 17 años y medio, específicamente desde junio de 2008.
Los comentarios de Katayama se produjeron un día después de la publicación de los datos del Producto Interno Bruto (PIB) de Japón, que mostraron una contracción del 0,4 % intertrimestral entre julio y septiembre, marcando su primera reducción en seis trimestres.
En este contexto, la ministra japonesa de Finanzas afirmó que “existen razones suficientes para implementar medidas de estímulo y fiscal”, defendiendo así la postura de la Administración de la primera ministra, Sanae Takaichi, quien llegó al poder en octubre.






