Tokio (Japón) ha presentado este viernes el borrador del esperado presupuesto suplementario de 2025, valorado en 18,3 billones de yenes (más de 100.000 millones de euros), la mayor cifra desde la pandemia de COVID-19. Este presupuesto financiará un ambicioso paquete de estímulos diseñado para hacer frente a los crecientes costes de vida provocados por la elevada inflación.
La aprobación de este presupuesto complementario representa la primera gran prueba de fuego para el Ejecutivo de la primera ministra Sanae Takaichi, quien necesita obtener el visto bueno del Parlamento. El gobernante Partido Liberal Democrático (PLD) se encuentra lejos de alcanzar la mayoría absoluta y, por lo tanto, debe depender del apoyo de la oposición para legislar.
El nuevo presupuesto supera significativamente los 13,94 billones de yenes (76.950 millones de euros) del ejercicio anterior y marcaría la mayor partida de este tipo para el archipiélago japonés desde el inicio de la pandemia, reflejando la postura fiscal expansiva que Takaichi promueve.
Bonos estatales
Una parte sustancial del desembolso, aproximadamente 11,7 billones de yenes (64.600 millones de euros), se financiará mediante la emisión de bonos estatales. Esta estrategia se alinea con las opiniones de Takaichi, quien es favorable a incrementar el endeudamiento de Japón para estimular su economía, según el borrador al que tuvo acceso la agencia local de noticias Kyodo.

La especulación sobre esta medida ha impulsado los rendimientos de los bonos a largo plazo en Japón, alcanzando máximos de diez años, en medio de una creciente preocupación por la salud fiscal del país, que es el más endeudado entre las economías desarrolladas.
El Ejecutivo de Takaichi espera que el nuevo presupuesto complementario sea aprobado antes del 17 de diciembre, que es el cierre de la sesión extraordinaria de la Dieta, el Parlamento japonés.
La semana pasada, el Gobierno japonés ya había aprobado un paquete de estímulos, valorado en 21,3 billones de yenes (unos 117.600 millones de euros), que incluye medidas de alivio para la inflación a corto plazo, así como inversiones estratégicas en sectores clave como la construcción naval y la inteligencia artificial.
“Implementaremos un gasto fiscal estratégico para proteger la vida de la población y construir una economía sólida”, afirmó Takaichi en declaraciones televisadas.
Japón abolirá su impuesto provisional a la gasolina
Entre las iniciativas más esperadas está la abolición del impuesto provisional a la gasolina, la cual fue aprobada este mismo viernes por los legisladores y entrará en vigor a partir del 31 de diciembre. De seguir adelante las deliberaciones actuales, se contempla la abolición del impuesto provisional al diésel el 1 de abril de 2026.
Se estima que esta medida generará pérdidas anuales de ingresos de aproximadamente 1,5 billones de yenes (3.300 millones de euros) para las arcas públicas japonesas. Recientemente, Japón ha experimentado un aumento promedio de precios del 3 % en los últimos meses, en un contexto de estancamiento de los salarios reales. Este ciclo de crecimiento, después de décadas de deflación, está impactando en los hogares de la tercera mayor economía global.






