La creciente demanda mundial por litio, el principal componente de las baterías de los vehículos eléctricos, ha convertido al Valle del Jequitinhonha en Brasil en un verdadero «El Dorado». Esta región, una de las más empobrecidas del país, es dueña de las séptimas mayores reservas mundiales del mineral, atraída por el creciente interés de la industria y las inversiones extranjeras.
Durante los últimos dos años, cinco mineras, casi todas de capital extranjero, han anunciado inversiones por 6.300 millones de reales (equivalente a 1.165 millones de dólares o 1.000 millones de euros) para proyectos enfocados en la explotación del litio, cuya demanda ha crecido principalmente por el voraz apetito de la industria automotriz china.
Adicionalmente, Estados Unidos ha manifestado un interés renovado por llegar a acuerdos que le permitan acceder a minerales críticos de Brasil, como el niobio, níquel y litio, en el marco de una creciente guerra comercial.
La producción de litio para baterías aumenta por 20 en dos años
La tranquilidad del Valle del Jequitinhonha ha sido interrumpida por explosiones diarias, máquinas excavadoras en actividad, camiones cargados de mineral y un constante flujo de geólogos y representantes de empresas extranjeras, evidenciando el nuevo ajetreo en esta olvidada región de Minas Gerais.
Este intenso movimiento comenzó tras un decreto en 2022 que permitió, por primera vez, las exportaciones de litio, un mineral estratégico cuya producción se dirige casi por completo a China.
Gracias a este permiso, y con solo dos empresas actualmente operando, la producción de concentrado de espodumeno (un mineral que contiene un 5,5 % de litio) se ha multiplicado por veinte desde 2023, alcanzando las 320.000 toneladas programadas para este año.
Este auge en las pequeñas poblaciones de Araçuaí e Itinga promete convertir a Brasil en un actor clave en un mercado estratégico, en su condición de poseedor de las séptimas mayores reservas globales y del quinto mayor productor de litio a nivel mundial.
Según el Ministerio de Minas y Energía, el Valle del Jequitinhonha alberga 45 depósitos descubiertos, concentrando el 85 % de las reservas brasileñas y el 8 % de las mundiales de litio.
Los precios más competitivos de Brasil
El desplome del precio del concentrado, que ha caído de unos 4.000 dólares por tonelada en 2022 a aproximadamente 950 dólares actualmente, no ha detenido los proyectos. Daniel Abdo, vicepresidente de Relaciones Internacionales de Sigma Lithium, señala: «El litio en Brasil es muy competitivo gracias al bajo costo de la mano de obra y la energía. Mientras que nuestro costo operacional es de 500 dólares por tonelada, en Australia asciende a 1.000 dólares. Por eso hemos logrado seguir adelante».
La Companhia Brasileira de Litio (CBL), el segundo productor en la región, reconoce que, aunque la demanda mundial es «muy prometedora», la caída de precios «no justifica nuevas inversiones», según su CEO, Vinícius Alvarenga. Esta empresa comenzó a explotar la mina subterránea de Cachoeira en 1991, donde ahora extrae 50.000 toneladas del concentrado al año, cinco veces más que antes del auge.
La CBL es también la única compañía en Brasil que cuenta con una planta química para convertir el concentrado en carbonato de litio de 99 % de pureza, abasteciendo a empresas locales que utilizan este mineral para la fabricación de medicinas, grasas, lubricantes y cerámicas.
Planes de expansión
El CEO Alvarenga anunció que la CBL tiene un plan de ampliación para aumentar su producción de concentrado hasta 110.000 toneladas al año a partir de 2027, y de carbonato de litio de 2.000 a 6.000 toneladas.
Por su parte, Sigma, con sede en Canadá, inició operaciones en mayo de 2023 en una mina a cielo abierto, produciendo actualmente 270.000 toneladas de concentrado al año.
La empresa tiene en marcha dos fases de expansión que incrementarán su producción de concentrado a 770.000 toneladas anuales para 2027, lo que la convertiría en el tercer mayor productor mundial.
Además de estas dos compañías operativas, existen otras cuatro empresas de Canadá, EE.UU. y Australia que cuentan con proyectos avanzados: la canadiense AMG planifica producir 180.000 toneladas por año, la estadounidense Atlas Lithium prevé alcanzar 150.000 toneladas anuales, la australiana Pilbara Minerals (PLS) ha invertido 313 millones de dólares, y la canadiense Lithium Ionic ha destinado 140 millones de dólares a su proyecto.




