La industria de la cría de cocodrilos en Zimbabue, reconocido como un líder mundial en este sector, enfrenta una serie de retos significativos que comprometen su supervivencia. Desde la depresión en el mercado de pieles, que aún no se ha recuperado tras la pandemia de COVID-19, hasta las complicaciones que surgen de una oferta excesiva y la interrupción de ventas, la situación es crítica.
La piel de cocodrilo constituye una de las principales fuentes de divisas para Zimbabue, promoviendo tanto el empleo como el crecimiento económico del país. Las exportaciones se dirigen a Europa, Asia y otros mercados internacionales.
Desafíos
Jimmyson Kazangarare, presidente de la Asociación de Criadores de Cocodrilos de Zimbabue (CFAZ), explica que “la industria ha enfrentado desafíos que han frenado su crecimiento en los últimos años, hasta el punto de que solo trece granjas de cocodrilos registradas siguen en funcionamiento, en comparación con las 47 que existían en su apogeo en 1992”.
Entre los factores que contribuyen a esta situación se encuentran las retenciones punitivas del 30% de todos los ingresos por exportación, tarifas de agua exorbitantes, la falta de créditos a largo plazo, la contaminación derivada de actividades mineras y los efectos del cambio climático.
La CFAZ informó que la industria experimentó una disminución del 18% en el número de pieles saladas y húmedas exportadas, cayendo de 86.454 en 2023 a 70.976 en 2024, a pesar de que el valor de las pieles saladas aumentó un 8,68% gracias a mejoras en calidad y tamaño.
El mercado de pieles de lujo exige altos estándares de calidad, incluidos factores como la alimentación y el acceso a agua adecuada para los animales; el incumplimiento de estos criterios puede incrementar los costos finales del producto.

“Hemos observado la implementación de regulaciones y estándares para controlar la cría de cocodrilos. El bienestar animal y las cuestiones normativas han cobrado un papel preponderante, convirtiendo esta actividad en una de las más reguladas del país”, añade Kazangarare.
Una industria sensible
Según Obert Jiri, secretario permanente del Ministerio de Tierras, Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural de Zimbabue, “la cría de cocodrilos es una industria sensible que requiere gestión cuidadosa, pero tiene un buen desempeño global, generando divisas cruciales para el sector”.
Jiri subraya que “nuestros criadores de cocodrilos en todo el país están haciendo maravillas a pesar de ser un número reducido. El Gobierno continúa trabajando y monitoreándolos, exigiéndoles informes anuales bajo la supervisión del Departamento de Pesca”.
En Binga, al noroeste del país, una granja actualmente cría 600 cocodrilos para reproducción, usando la piel como producto principal y la carne destinada al consumo interno. Esta granja se ha convertido en el mayor empleador del distrito, sustentando medios de vida y apoyando la economía local.
1.600 empleos directos
Las exportaciones de piel de cocodrilo aumentaron en 2023 de 22 a 34 millones de dólares, resultando en la creación de 1.600 empleos directos, de acuerdo con datos oficiales.
Zimbabue se posiciona como el segundo mayor exportador global de productos derivados del cocodrilo del Nilo, dominando el mercado con una cuota cercana al 45% a nivel mundial.
A pesar de este éxito, desde la pandemia no se han reanudado las exportaciones de carne de cocodrilo, y los criadores están en busca de mercados alternativos. Kazangarare enfatiza la necesidad de “impulsar el consumo local de carne de cocodrilo e intentar encontrar mercados regionales y continentales que puedan consumirla”.
El cocodrilo se considera una fuente importante de proteínas y podría ser una solución potencial en un país que enfrenta inseguridad alimentaria debido a sequías recurrentes.
Ataques de cocodrilos
Otro desafío relevante para los criadores es el aumento de ataques de cocodrilos a humanos. La CFAZ reporta que desde 2015 hasta 2024 ocurrieron 167 ataques, resultando en 107 muertes, la mayoría dirigidas a pescadores o personas en áreas ribereñas.
“En términos de estadísticas de ataques de cocodrilos, Zimbabue se posiciona como el segundo país más afectado en África, solo superado por Zambia”, señala Kazangarare.
En 2022 se registraron 35 muertes, la cifra más alta en un año, y en 2021 se contabilizaron 37 ataques. La ciudad de Kariba es la más afectada, tanto en cantidad de ataques como en muertes, seguida por Binga.
Se estima que más de 12.000 cocodrilos del Nilo habitan en el norte del país, con poblaciones relativamente estables. En algunas áreas, como el lago Kariba, incluso se ha observado un ligero aumento en la población, superando los 10.000 ejemplares.
La Autoridad de Gestión de Parques y Vida Silvestre de Zimbabue (ZimParks), en colaboración con la CFAZ, realiza un seguimiento de estas poblaciones mediante conteos y análisis de datos sobre anidación, lo que permite evaluar la salud general de la población de cocodrilos.





