La Escuela de pastores de Brieva de Cameros está transformando el sector ganadero en la región, buscando recuperar el «orgullo» de esta actividad que tan profundamente está arraigada en la comunidad local. Este proyecto, que ha sido diseñado en colaboración con el Ayuntamiento de Brieva, el Gobierno de España y el Ejecutivo riojano, no solo busca formar a nuevas generaciones en la ganadería extensiva, sino también generar empleo y dinamizar el turismo rural.
En palabras del alcalde del municipio, Daniel Carrillo, «este proyecto da trabajo, genera ingresos y atrae visitantes». Además, ha resaltado que en Brieva de Cameros actualmente hay 39 personas censadas, por lo que iniciativas como la escuela son esenciales para fijar población y ofrecer oportunidades laborales.
Uno de los logros más significativos de esta escuela es la compra de un rebaño municipal de 1.000 cabezas que forma parte del programa formativo. Según Carrillo, esta acción contribuye a «mantener el motor económico de la zona que es la ganadería extensiva, especialmente de rebaños de ovejas, que se estaba viendo debilitada». Esto ha permitido generar empleo mediante la contratación de pastores para el manejo del ganado, así como atraer turismo, tanto para mayores como para escolares a través de excursiones programadas.
Conservar la tradición
La Escuela de pastores se dedica a enseñar la forma tradicional del pastoreo y la vida en el campo, cumpliendo una función divulgativa y educativa. Sin embargo, Carrillo ha enfatizado que «no hay una formación continua, no hay nadie que se pueda matricular en la Escuela para ser pastor», lo que sugiere que el objetivo no es crear pastores con formación formal, sino más bien preservar el saber hacer y la tradición cultural.
El alcalde también ha destacado que «una escuela no solo es un aula con unos libros y profesores, también es un lugar donde se transmite el saber, se conserva la tradición y se transforma la realidad». En este sentido, ha señalado que el enfoque de la Escuela de pastores de Brieva es más amplio de lo que podría parecer a simple vista.
A pesar de que no existe un sistema formal de matrícula, sí han pasado personas por la Escuela que han logrado formarse de manera práctica y han podido establecerse como pastores por su cuenta.
La Rioja no es solo vino
La Escuela de pastores cuenta con un trabajador fijo, Jesús Sáenz, responsable del manejo del rebaño, asistido por tres trabajadores municipales en tareas específicas. Durante las temporadas de parideras, se contrata personal adicional para ayudar en la carga de trabajo.
Sáenz ha expresado su deseo de promover más la tradición ganadera de La Rioja, afirmando que «La Rioja no solo es vino, también hay corderos y cabritos», un aspecto que ha sido poco reconocido y que merece mayor visibilidad.
Finalmente, Sáenz ha manifestado su interés en que la Escuela de pastores desarrolle actividades más diversas, de forma que no sea percibida como «una explotación ganadera ordinaria», sino como un centro educativo que enseñe sobre la riqueza de este mundo y su importancia en la cultura riojana.






