Pilar Mazo| Logroño.- La patronal española de calzado apela al sector a reinventarse y lamenta «la inestabilidad y el cambio tan repentino» en las reglas de juego de la nueva política de comercio exterior en Estados Unidos, en especial, en los aranceles anunciados por su presidente, Donald Trump. Estas medidas podrían tener un impacto significativo en las ventas y el empleo del sector, obligando a la industria exportadora a replantearse otros mercados.
Así lo ha detallado en una entrevista uno de los vicepresidentes de la Federación de Industrias de Calzado Español (FICE), el empresario riojano Alfonso Ruiz Santolalla. Este ha asegurado que el calzado español goza de una calidad reconocida y, a pesar de que el sector «no atraviesa uno de sus mejores momentos», debe reinventarse a todos los niveles, desde la fabricación hasta la comercialización, y no caer en el pesimismo.

Vista de uno de los expositores del Salón Internacional de Calzado y Accesorios Momad Shoes. Imagen de archivo. /Kiko Huesca
No caer en el pesimismo
Ruiz Santolalla, también presidente de la patronal riojana del calzado y director de la empresa Arneplant, ha recalcado que cada empresa tiene su casuística, busca su ámbito y su hueco para ser competitiva. Esta política arancelaria de Estados Unidos afectará en mayor medida a las firmas españolas que comercializan con este país. Sin embargo, no le consta que esta situación sea el caso de La Rioja, que alberga uno de los centros neurálgicos del calzado español.
Según los datos del Instituto de Comercio Exterior (ICEX), las exportaciones españolas de calzado a Estados Unidos alcanzaron en 2024 los 211,3 millones de euros y 4 millones de pares, con un crecimiento del 6,8 % en valor y una caída del 4,6 % en volumen respecto a 2023. A pesar de que esta política arancelaria puede percutir de manera diferente en cada empresa, «la inestabilidad y el cambio tan repentino de las reglas de juego no beneficia» al sector del calzado y sus componentes, enfatizó Ruiz Santolalla.
El directivo de FICE subrayó que «lo ideal hubiera sido que se hubiera producido una estabilidad en la política de comercio exterior de Estados Unidos para tener las reglas claras» tanto para España como para los países competidores.

El calzado de moda penaliza
A estos problemas derivados de la coyuntura económica, Ruiz Santolalla también se ha referido a otros obstáculos que aquejan a la industria del calzado, como los cambios en el patrón de consumo, que «están penalizando fundamentalmente al de la moda», dado que cada vez hay más producciones de tipo deportivo, que no se fabrican en España.
Este cambio en las tendencias de consumo repercute en la industria del calzado del país, que, en su mayoría, es manufacturera y enfrenta crecientes cargas y costes laborales y fiscales, una complejidad en las reglamentaciones, deslocalización de empresas y «un ambiente político que no ayuda», entre otros factores. Además, las ferias han registrado un cierto decaimiento, afectadas por el empuje de las nuevas tecnologías y las redes sociales que han transformado la forma de comprar.
Sin embargo, Ruiz Santolalla advirtió que no se puede generalizar al referirse al sector, ya que, por ejemplo, en La Rioja tiene mucha importancia la fabricación del calzado de seguridad, que actualmente enfrenta condicionantes específicos. A pesar de que el Ejército puede favorecer este sector, la penalización de la economía a sectores como la automoción podría tener efectos negativos.
Reinventarse, «tan fácil de decir y difícil de cumplir»
«Reinventarse», esa palabra «tan fácil de decir y difícil de cumplir», según Ruiz Santolalla, es un llamamiento de la FICE al sector, que actualmente emplea a unos 39.000 trabajadores. En La Rioja, la patronal del calzado estima que el sector factura más de 500 millones de euros, lo que representa más del 10 % del PIB regional; cuenta con 120 empresas vinculadas al sector y 2.730 trabajadores en diversas firmas.
Ruiz Santolalla también instó al sector a mantener la movilidad y capacidad de adaptación a las nuevas tendencias de consumo, a utilizar las herramientas disponibles e implementar tecnologías avanzadas para mantener la competitividad. Los centros tecnológicos del calzado, como el situado en Arnedo, son un apoyo vital en este proceso.
A pesar de los desafíos, y en condiciones normales, no se debería caer en el pesimismo. Las previsiones del sector apuntan a un crecimiento moderado de las exportaciones y de las ventas nacionales, impulsado por la recuperación de la demanda interna y la apertura de nuevos mercados internacionales.






