Nueva York (EFE).- Microsoft despidió en las últimas horas a dos empleados que, el martes, irrumpieron en la oficina del presidente del gigante tecnológico, Brad Smith, en protesta por el supuesto uso del software de Microsoft por parte del Ejército israelí en sus ataques a la Franja de Gaza. Los manifestantes exigían que la compañía rompiera lazos con Israel.
En total, siete manifestantes ingresaron a la oficina de Smith en la sede de la compañía en Redmond, estado de Washington, pero solo dos de ellos eran empleados actuales de Microsoft. Además, había tres exempleados y un extrabajador de Google, mientras que el resto provenía del sector tecnológico.
De acuerdo con una publicación del grupo No Azure for Apartheid, una organización de trabajadores y extrabajadores de Microsoft que exige romper vínculos con el Gobierno de Israel, los empleados despedidos el miércoles fueron Riki Fameli y Anna Hattle.
Por su parte, The Verge sostiene que Hattle ya había sido arrestada la semana pasada durante las protestas en la sede de Microsoft, donde la policía de Redmond arrestó a 20 personas tras una ocupación en una plaza en una manifestación similar.
Los manifestantes llevaron a cabo una retransmisión en vivo por Twitch de su entrada, lo que obligó a Microsoft a cerrar temporalmente su edificio ejecutivo.
Este mes, Microsoft anunció que está realizando una revisión «urgente» de las denuncias publicadas por el medio británico The Guardian, que indican que su plataforma Azure está siendo utilizada por las Fuerzas de Defensa de Israel para almacenar archivos con datos de llamadas telefónicas obtenidos a través de vigilancia masiva de civiles en Gaza y Cisjordania.
El líder de Microsoft habla de la polémica sobre Israel
Horas después del arresto de los manifestantes, Smith ofreció una rueda de prensa improvisada en su oficina, en la que afirmó que Microsoft está «comprometido a garantizar el respeto de sus principios de derechos humanos y sus condiciones contractuales de servicio en Oriente Medio».

Respecto a la investigación, comentó que The Guardian «hizo un buen trabajo con su reportaje», aunque señaló que había partes que eran «falsas» y otras que eran «ciertas».
«Por eso creo que nuestra responsabilidad en este tipo de situaciones es clara: investigar y descubrir la verdad sobre cómo se utilizan nuestros servicios», anotó.
No obstante, indicó que, aunque uno de los artículos de The Guardian cuestionó a los empleados de Microsoft, la empresa estadounidense «confía» en sus colaboradores en Israel.
No es la primera protesta interna en Microsoft sobre este tema. A principios de abril, dos empleadas de la compañía interrumpieron el evento del 50º aniversario para protestar contra el acuerdo con el Ejército israelí.
Ibtihal Aboussad, empleada despedida tras mostrar su descontento, gritó al director ejecutivo de IA de Microsoft, Mustafa Suleyman, que dejara «de usar la inteligencia artificial para el genocidio».
«Nos negamos a escribir código que mate a palestinos. Se ha demostrado que Microsoft tiene cientos de millones de contratos con el Ejército israelí», dijo entonces Aboussad desde la sede de la empresa en Redmond.






