Europa y América Latina tienen una relación estratégica que debe ser reforzada con inversiones, aseguró la presidenta del Banco Europeo de Inversiones (BEI), Nadia Calviño, quien destacó el apoyo de esa institución a la transición verde, que debe ser beneficiosa para las sociedades. En el contexto actual de intensos cambios geopolíticos y geoeconómicos, Calviño subrayó la importancia de fortalecer alianzas estratégicas, señalando que la colaboración entre la Unión Europea y América Latina y el Caribe es una de las más relevantes en el mundo.
Durante una entrevista en Santa Marta, donde participa en la IV Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) y la Unión Europea (UE), la presidenta del BEI recordó que estos dos bloques representan mil millones de personas, lo que equivale a una voz potente en términos demográficos, económicos y políticos. Juntos, constituyen aproximadamente el 14 % de la población mundial, entre un 22 y un 23 % del PIB global, y un tercio de los votos en Naciones Unidas, con valores compartidos como la defensa de la democracia.
Mientras algunos construyen muros, el Banco Europeo de Inversiones, que dirige desde enero de 2024, busca construir puentes, facilitar inversiones y financiar proyectos que mejoren la vida de las personas en América Latina y el Caribe, contribuyendo así a un mundo mejor. Este año, las inversiones del BEI alcanzarán un récord de 3.000 millones de euros en financiación para la región.
Calviño también destacó que parte de estas inversiones están destinadas a proyectos de transición energética, no solo para proteger el planeta, sino también con el objetivo de lograr una «autonomía estratégica». Según una encuesta anual, más del 90 % de las empresas europeas están invirtiendo en esta transición verde, ya que no se trata solo de cuidar el medio ambiente, sino también de competitividad y seguridad energética al disminuir la dependencia de los productores de energías fósiles.
Expectativas con la COP30
La presidenta del BEI comentó sobre la relevancia de la COP30, que se celebra en Belém, Brasil, y enfatizó que el cambio climático es un reto global que requiere respuestas e inversiones desde una perspectiva colectiva. Calviño expresó su confianza en que la conferencia emitirá un mensaje claro de determinación por parte de la comunidad internacional, señalando que, a pesar de que algunos países frenan o rechazan la transición verde, el resto del mundo avanza en esa dirección.
Para Calviño, está claro el liderazgo y el compromiso de la Unión Europea con la transición verde. Sin embargo, subrayó la necesidad de que estas políticas vengan acompañadas de apoyo a la actividad económica y a la competitividad de las empresas. «No es un reto para Europa; es un reto a nivel global y debemos asegurarnos de que esta transición promueva el crecimiento económico, la creación de empleo y la prosperidad, beneficiando a las sociedades en su conjunto», argumentó.
El Banco Europeo de Inversiones ha movilizado unos 31.000 millones de euros en el sector de infraestructuras energéticas el año pasado, evidenciando su compromiso con la financiación de proyectos que ayuden a lograr una transición energética sostenible.
La carrera por la IA
En relación con la carrera por la inteligencia artificial (IA), Calviño afirmó que Europa tiene un papel significativo que desempeñar en esta competencia tecnológica, en la que Estados Unidos y China han tomado la delantera. A pesar de la feroz competencia, aún no está claro cuáles serán las tecnologías ganadoras en esta carrera.
Calviño indicó que el BEI está trabajando en el desarrollo de infraestructuras necesarias para las fábricas de IA, aprovechando la potente red de superordenadores y centros de investigación existentes en Europa. «También estamos invirtiendo en la integración de la inteligencia artificial dentro de los procesos productivos», añadió.
Finalmente, la presidenta del BEI resaltó que la ruptura de alianzas estratégicas, en las que Europa solía confiar, ha impulsado la necesidad de reforzar su autonomía estratégica, un objetivo que puede incluir socios como América Latina, África o Asia.






