Las olas de calor, la expansión del turismo en todo el país, especialmente en el norte, y el aumento de los precios vacacionales están marcando la facturación de este verano en las empresas de gran consumo, así como en la hostelería.
La Asociación de Fabricantes y Distribuidores de Gran Consumo (Aecoc) ha destacado que, entre los factores que influyen en las ventas veraniegas de este sector, se encuentran el crecimiento del turismo, el encarecimiento del coste del transporte y de los alojamientos, y el auge de la comida preparada.
El director de conocimiento sobre restauración y hostelería de Aecoc, Pablo de la Rica, ha asegurado que el turismo está impulsando la facturación, tanto en gran consumo como en la restauración, en las zonas con mayor concentración de visitantes.
Este año, se prevé un crecimiento significativo del turismo por tercer año consecutivo, alcanzando cifras récord de cerca de 100.000.000 de visitantes, superando las temporadas de julio y agosto y el tradicional «sol y playa».
España se afianza como el segundo país más valorado, visitado y repetido —solo detrás de Francia—, destacándose nuestra gastronomía como la segunda razón principal por la que los turistas nos eligen.
El norte peninsular se beneficia enormemente de esta expansión turística, atrayendo adeptos al turismo gastronómico gracias a su «clima templado y a la oferta culinaria como principal atractivo».
Este avance viene acompañado de un aumento en el gasto medio por turista y de la llegada de viajeros de alto poder adquisitivo, como los provenientes de Asia.
El encarecimiento vacacional
De la Rica ha reconocido que tanto turistas como consumidores nacionales se enfrentan al reto de la pérdida de poder adquisitivo y al aumento de los precios en transporte y alojamiento, sin renunciar a sus momentos de descanso y celebración.
Para que el gran consumo y la hostelería puedan superar estos desafíos, es crucial ofrecer «una combinación adecuada de conveniencia y percepción de valor por el precio». La experiencia global —comodidad, atención, trato y servicio— es determinante, ya que influye en el nivel de gasto y en la valoración del destino.
Olas de calor y crecimiento de las comidas preparadas
Aecoc ha constatado un «efecto particular» de las olas de calor sobre el consumo, debido a la mayor demanda de aguas y helados. Sin embargo, las temperaturas extremas pueden disuadir a los consumidores de permanecer en calles y terrazas, llevándolos a refugiarse en interiores.
Por otro lado, en los últimos tres años, la comida preparada ha experimentado un crecimiento cercano a las dos cifras, con propuestas cada vez más amplias y de mayor calidad, que se acercan a la oferta de la restauración. Este crecimiento responde a un consumidor que no desea cocinar por «falta de tiempo, habilidades o ganas».
Incluso los turistas internacionales, familiarizados desde hace décadas con la comida preparada, valoran especialmente estas opciones, hasta el punto de que pueden influir en la elección del establecimiento.
Además, el patrón de consumo de los turistas vacacionales se caracteriza por ser más «lúdico y orientado al placer, la celebración y el disfrute», en contraste con el consumo cotidiano. Para maximizar este impacto positivo, De la Rica ha considerado clave la capacidad de hosteleros y distribuidores para adaptarse y ofrecer propuestas atractivas.
Como ejemplo, en las zonas de mayor afluencia internacional, el gran consumo adapta su oferta, incorporando cartelería multilingüe y, en sus estantes, productos icónicos de los principales mercados de procedencia de los turistas, como el Reino Unido, Francia y Alemania.






