El consejero delegado del grupo bodeguero Raventós Codorníu, Sergio Fuster, anunció que la compañía ha cerrado su último ejercicio fiscal, que va de julio de 2024 a junio de 2025, con resultados históricos. Se espera que la ganancia neta supere los 12 millones de euros, cifra aún no confirmada, pero que se proyecta como un 50 % superior a la del año anterior. Además, los ingresos alcanzaron los 238 millones de euros, lo que representa un incremento del 3 %.
En un encuentro con periodistas, Fuster destacó que, al igual que en el ejercicio anterior, esta vez se ha logrado un récord en facturación y en beneficio operativo, que ascendió a 44 millones de euros, lo que representa un aumento del 13 %. También prevé que el beneficio neto será histórico, aunque la cifra exacta se conocerá en diciembre.
Todas las opciones abiertas para la venta de Codorníu
En respuesta a las preguntas de los medios, Fuster aseguró que el proceso de venta del 68 % del capital de Raventós Codorníu, actualmente en manos del fondo de inversión Carlyle, continúa en marcha con todas las alternativas abiertas. “Puede haber una venta total, parcial o ninguna, y Carlyle podría optar por mantenerse en la compañía unos años más”, afirmó Fuster.
El directivo precisó que no ha habido cambios desde que en junio se conoció que Carlyle había designado a Morgan Stanley y Banco Santander como asesores financieros para explorar “opciones estratégicas” sobre el paquete accionarial. “El proceso se halla en la misma etapa que anunciamos justo antes del verano. Ha habido una fase de preparación y, tras una pausa forzosa, la acción se reanuda ahora”, agregó Fuster, indicando que los próximos meses son clave para determinar si la empresa cambiará o no de propietario.
Objetivo de 50 millones de beneficio operativo este año
Asimismo, Fuster planteó el objetivo de alcanzar 50 millones de euros en beneficio operativo (EBITDA) en el ejercicio fiscal recién comenzado, proyectando un incremento en los ingresos de entre un 3 % y un 5 %, en línea con los años anteriores.
En el anterior ejercicio fiscal, Raventós Codorníu, que comercializa más de 57 millones de botellas al año en 63 países, logró un crecimiento del 5,5 % en ventas en España y un 6 % en el extranjero. Del total de su negocio, el 56 % proviene del mercado nacional y el 44 % restante del internacional. El cava supone el 59 % de sus ingresos, los vinos tranquilos el 39 % y los productos con poco o sin alcohol el 2 % restante.
Poca afectación por los aranceles en EEUU
Fuster también comentó que el grupo está afectado, aunque de manera leve, por los aranceles impuestos por Estados Unidos, que representan aproximadamente un 9 % de la facturación total. De esta, la mitad proviene de una bodega local, lo que minimiza el impacto. Sin embargo, el “4 o 5 %” restante, derivado de importaciones, sí ha sido afectado por los aranceles fijados en un 15 %.
Según Fuster, esta incertidumbre ha condicionado las ventas y provocado una paralización en las decisiones comerciales. “Estimamos un impacto del 10 al 15 % en ese 4 o 5 % de la facturación, pero lo manejaremos”, sostuvo, subrayando que contar con poca exposición al mercado estadounidense se ha convertido en una ventaja.
Más allá de la situación en Estados Unidos, Raventós Codorníu ha registrado crecimientos a doble dígito en mercados como el Reino Unido (+22 %), Japón (+22 %) y Canadá (+12 %), además de incrementos en Suecia (+6,5 %) y China (+7,7 %).
A pesar de los desafíos enfrentados por el grupo Freixenet, que ha despedido a 154 personas este año, Raventós Codorníu, que cuenta con más de 600 empleados, no contempla ajustes de plantilla y prevé invertir alrededor de 15 millones de euros este año, en línea con sus inversiones de años anteriores.





