El consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, ha anunciado que la empresa está en proceso de «articular el caso legal» para reclamar los costes financieros derivados del apagón masivo que tuvo lugar el pasado 28 de abril, el cual estiman en 175 millones de euros. Durante su intervención en una mesa redonda en el X Foro de Energía, celebrado por El Economista en Madrid, Imaz se mostró firme en su intención de recuperar hasta el último euro relacionado con la factura de las instalaciones industriales de la compañía.
En la presentación de resultados semestrales, Repsol ya había reportado el impacto del apagón en sus cuentas, que afectó severamente a sus refinerías y polos químicos. Además, el informe incluyó interrupciones en el suministro eléctrico en sus centros industriales de Cartagena, el 22 de abril, y Puertollano, el 16 de junio, las cuales fueron causadas por razones ajenas a la empresa.
Imaz comentó que espera que el informe de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) identifique las causas raíz de este apagón, aunque se abstuvo de especular sobre las razones del mismo. Afirmó también que tanto el informe de la CNMC como la justicia serán los encargados de determinar quién debe reembolsar y las cantidades específicas.
Moeve habla de un impacto de 50 millones
En el mismo foro, el consejero delegado de Moeve, anteriormente Cepsa, Maarten Wetselaar, también participó y cifró el impacto financiero del apagón en su empresa en 50 millones de euros. Wetselaar indicó que están llevando a cabo un proceso para recuperar este impacto, para el cual estima un horizonte de aproximadamente cinco años, subrayando que no será un desafío sencillo.
Añadió que aunque no están participando en el debate sobre la culpabilidad del apagón, quieren obtener claridad sobre la decisión que les permita recuperar el dinero perdido. Destacó que «nuestra parte de la solución es generar demanda flexible porque la inercia del sistema viene de dos lados, tanto del suministro, como de la demanda flexible».
Olvido Moraleda, presidenta de BP España, también fue interrogada sobre el impacto del apagón en su compañía. Moraleda detalló que enfrentaron dificultades operativas en sus 1.200 gasolineras, aunque lograron mantener el funcionamiento de su centro industrial en Castellón. «Pudimos mantener la operación segura durante las doce horas de apagón por medios propios; operamos en modo isla hasta que fuimos capaces de conectarnos a la red», afirmó, destacando el impresionante capital humano de la empresa que hizo posible esta hazaña.






