La presencia de filiales multinacionales en un determinado territorio tiene un impacto significativo en la economía local, no solo en términos de empleo, PIB o facturación, sino también aportando intangibles como la capacidad tractora y la transferencia de una cultura empresarial que fomenta la capacitación y la visión de futuro. Esta fue una de las conclusiones del encuentro Diálogos «Multinacionales muy locales», donde participaron representantes de Coca-Cola Europacific Partners Iberia, la compañía ferroviaria Stadler, la Confederación Empresarial de la Comunitat Valenciana (CEV) y la Conselleria de Industria de la Generalitat Valenciana para analizar el papel de estas multinacionales en las economías locales.
Impacto económico y responsabilidad social
Según Salvador Navarro, presidente de la CEV, «los datos lo corroboran; su peso en exportación, empleo y PIB, y de mentalidad en apuestas a largo plazo, es fundamental para el resto de empresas». Ignacio Calvo, director de Asuntos Públicos de Coca-Cola, destacó la responsabilidad de la multinacional por su capacidad de atraer a empresas más pequeñas y su compromiso con el desarrollo local.
La planta de Coca-Cola en Quart de Poblet (Valencia) genera casi 700 millones de euros de valor agregado bruto en la Comunitat, un 0,47 % del PIB, creando 460 empleos directos y 10.500 indirectos a través de su cadena de valor, vendiendo a más de 31.000 clientes en la región. El capital original que fundó el negocio en 1954 era valenciano, y la compañía busca «ser un actor relevante» tanto en términos financieros como en su contribución social mediante patrocinios y colaboraciones.
Desde Stadler Valencia, Juan Antonio Delgado, su director de Relaciones Institucionales y Comunicación, subrayó la ambición de que todos los productos diseñados en la planta de Albuixech, que cuenta con 2.730 empleados (500 de ellos ingenieros), se fabriquen íntegramente allí. Además, actualmente desarrollan más de 300 proveedores locales que facturan alrededor de 300 millones de euros.
El secretario autonómico de Industria, Felipe Carrasco, destacó no solo las cifras de generación de empleo y PIB, sino los valores que aportan estas grandes empresas cuando se establecen en un territorio: «La cultura empresarial y la capacitación que imprimen con la formación de sus directivos y la plantilla son fundamentales», ejemplificando el impacto de grandes compañías como Ford, que han creado un amplio tejido empresarial en torno a su actividad.
Compromiso con el desarrollo local
Navarro puso como ejemplo el Puerto de Valencia, que aunque no es una empresa, ha generado un efecto tractor en el sector logístico e innovador. El compromiso de las multinacionales con los recursos humanos y el medio ambiente, junto con su imagen positiva hacia el territorio, también atraen a otras empresas, como ha sucedido con Ford en Almussafes y la reciente gigafábrica de celdas de baterías de PowerCo, filial de Volkswagen, en Sagunto.
La Comunitat Valenciana se describe como una región «abierta y amable», en la que el Consell «pone todo el interés» en desarrollar su potencial con «ventajas competitivas» respecto a otras comunidades, creando políticas específicas para las multinacionales y empresas tractoras. Carrasco opina que el mundo empresarial debería «despolitizarse», dado su papel como generador de bienestar social. Aseguró que en el Gobierno autonómico se sienten «obligados, también por devoción», a crear «marcos cómodos» para el desarrollo de la actividad empresarial.
Ignacio Calvo de Coca-Cola reiteró que «somos una empresa local y queremos seguir ganando licencia para operar», enfatizando la importancia de su negocio industrial y comercial en la creación de empleo de calidad y la búsqueda de soluciones en el ámbito de las materias primas en el territorio.
Buscando especialización
Por su parte, Stadler, fabricante de trenes, ha señalado la dificultad para encontrar personal especializado en ingeniería y la homologación de vehículos ferroviarios en su cadena de valor. La formación profesional reglada tradicional no satisface las necesidades del sector, y además, afirman que hay dificultades como el elevado coste del material en la enseñanza.
Para abordar esta necesidad, Stadler ha creado un centro de formación en la planta de Albuixech con una inversión de 2 millones de euros, donde se imparten ciclos de formación profesional dual en soldadura, mecatrónica, electricidad y pintura, con el objetivo de asegurar la disponibilidad de nuevos empleados con las cualificaciones adecuadas y promover el aprendizaje continuo del personal. También mantienen la Cátedra Stadler en la Universitat Politècnica de València (UPV).
De forma similar, Coca-Cola, que ha duplicado su capacidad productiva en años recientes, mantiene acuerdos con universidades de las tres provincias y participa como patrono en la Escuela EDEM, realizando esfuerzos significativos para adecuar perfiles a los puestos más demandados, según indicó Calvo.
Competencia interna
La Comunitat Valenciana es una región «privilegiada», tanto por sus infraestructuras, servicios públicos y universidades, como por su clima, siendo «uno de los mejores territorios para trabajar», declaró Delgado, en referencia a la competencia interna que multinacionales pueden experimentar entre sus diversas plantas, ya sea en otros países o dentro de un mismo país.
Navarro destacó la importancia del diálogo social como un factor clave en las decisiones sobre la ubicación de plantas, lo que resulta en baja conflictividad laboral. Carrasco, por su parte, mencionó otras variables como el precio del suelo, la capacidad de desarrollo del ecosistema, la estabilidad y la generación de políticas que aseguren que la comunidad «siga siendo tierra de oportunidades».
Una preocupación común entre las multinacionales es el nivel de productividad y competitividad, dado que la competencia no solo se da entre diferentes compañías, sino que también se manifiesta internamente entre plantas de una misma marca.






