El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha confirmado que viajará a Pekín en abril del próximo año para reunirse con su homólogo chino, Xi Jinping. Este último ha sido invitado a Washington para una posterior visita de Estado, lo que subraya la importancia de las relaciones entre ambos países.
Trump anunció en su red social, Truth, que tuvo una «excelente conversación telefónica» con Xi, donde discutieron diversos temas relevantes, entre ellos, la situación en Ucrania/Rusia, el fentanilo, la soja y otros productos agrícolas. Este viaje a Pekín se enmarca en el contexto de su intención manifestada en octubre de 2022, durante su reunión en Corea del Sur con Xi.
El presidente Trump explicó que aceptó la invitación de Xi para visitar Pekín y que, a cambio, Xi será su invitado en una visita de Estado a Estados Unidos a finales de este año. Esta es la primera invitación que Trump extiende para una visita de Estado en su segundo mandato, representando el más alto nivel de honores que puede recibir un líder extranjero en la Casa Blanca, lo que incluye una ceremonia de bienvenida y una cena de gala.
Una «excelente llamada»
La conversación telefónica reciente entre Trump y Xi también tuvo como objetivo dar seguimiento a los acuerdos alcanzados en su encuentro anterior en Corea del Sur. Trump enfatiza que la relación entre Estados Unidos y China es «extremadamente sólida», y destacó que ambas partes han hecho avances significativos para tener los acuerdos actualizados y precisos. “Ahora podemos enfocarnos en el panorama general”, mencionó el mandatario estadounidense.
Durante la llamada, Xi defendió que el retorno de Taiwán a China es parte crucial del orden internacional establecido tras la Segunda Guerra Mundial. Esto se produce después de que el Gobierno chino advirtiera a Estados Unidos que Taiwán, que se ha gobernado de forma autónoma desde 1949, es la «línea roja inviolable» de China. Esta advertencia se realizó tras la posible aprobación de Estados Unidos para la venta a Taiwán de repuestos y piezas de aeronaves militares, por un total de 330 millones de dólares.
El Gobierno de Pekín considera a Taiwán como una «parte inalienable» de su territorio y no ha descartado el uso de la fuerza para lograr la «reunificación» de la isla. Este tema fue clave en la anterior reunión entre Trump y Xi, celebrada el 30 de octubre en Busan (Corea del Sur), donde se acordaron medidas como la reducción de aranceles estadounidenses hacia China y la suspensión de restricciones chinas a la exportación de tierras raras, así como un pacto sobre la compra de soja estadounidense.






